Facebook Twitter Google+Racismo, la desigualdad en pie de luchaEn diversos estadios de nuestro país se han producido, recientemente, explícitas manifestaciones de racismo en contra...

Racismo, la desigualdad en pie de lucha
En diversos estadios de nuestro país se han producido, recientemente, explícitas manifestaciones de racismo en contra de personas afroamericanas, lo que ha ocasionado la indignación de ciertos sectores de la sociedad y el silencio cómplice de otros.
Y es que la doctrina del racismo, que postula la existencia de razas en la especie humana que son superiores a otras que deben ser sometidas, marginadas o hasta  eliminadas, subyace en nuestras culturas donde ser diferente es sinónimo de ser desigual.
Todavía las diferencias entre serranos, selváticos, mestizos y blancos están ordenadas, no en que cada uno de estos por su origen étnico puede contribuir a enriquecer nuestro acervo de saberes, así como la compresión del cosmos en que habitamos, sino en que el ser de biotipo blanco es una categoría humana superior al que debemos imitar como el modelo para nuestro comportamiento social y tener como elemento fundamental para medir la habilidad, lo mismo que la belleza estética de hombres y mujeres.
Las diferencias que tenemos las personas por nuestra procedencia, por nuestras múltiples inteligencias, por la religión que profesamos o no profesamos, entre otras, solo nos dicen de una infinidad de talentos, tradiciones y costumbres que concertados con sabiduría pueden ser una valiosa palanca para el desarrollo integral de individuos y colectividades.
Pero, es evidente que esta concertación no podrá cristalizarse nunca si no consideramos a las personas de la sociedad, de la que formamos parte, con iguales derechos y responsabilidades que nosotros y con la capacidad de aportar al bien común y a la gobernabilidad. Esto es, si no consideramos que las diferencies no otorgan carta de poder a unos grupos humanos sobre otros. Que el racismo no debe ni puede tener carta de ciudadanía en un país como el nuestro, que en su pensamiento y en su cultura es una nación multicultural.
Nación multicultural que se viene forjando con los aportes de afrodescendientes, aborígenes serranos y selváticos, gentes de origen chino, italiano, francés, alemán, japonés, entre otras.
Sin embargo, la lucha contra el racismo, que detiene o entorpece la forja de esta nación multicultural, será efectiva únicamente cuando aprendamos a valorarnos como semejantes, aunque hablemos diferentes lenguas y tengamos enfoques distintos sobre cómo  deben ser la sociedad, el mundo y las personas.

Comentarios